sábado, 12 de mayo de 2012


Presentación de "Octacha, el inventor de negocios"

Este sábado 12 de mayo se presentará la novela Octacha (Editorial Arkabas, 2012), del novel escritor Delfín Garay. Los comentarios estarán a cargo de Helena Miroquesada, Carlos Fernández Loaiza y el músico Rafo Raez. La cita será en el Bar Delfus, calle San Martín 587, Miraflores, a las 8:00 p.m.

La presentación de dos libros al mismo tiempo, no es un acto gratuito, el autor ha venido elaborando estos proyectos durante mucho tiempo y ha sacado esta publicación doble.


La historia de Octacha, es la historia del migrante andino que llega a la ciudad y triunfa. Su vida, llena de luchas, triunfos, fracasos y el establecimiento de su descendencia en la ciudad son el motivo de la narración.
Publicación interesante que pasa a engrosar el imaginario narrativo nacional, que va llenándose de nuevas novelas y editoriales.


Delfín Garay (Cusco)

Músico y escritor, dueño del clásico bar miraflorino, Delfus Bar, donde generaciones enteras de peruanos han pasado hermosas noche jameando. Ha colaborado en diversas producciones musicales. Trabaja en Ullupupo Producciones. En la actualidad prepara un nuevo trabajo discográfico y prepara su nueva novela.

viernes, 11 de mayo de 2012



KLOAKA 30

Para los días 7 y 8 de agosto próximo, los ex -miembros, aliados, amigos  y simpatizantes de lo que fue el Movimiento Kloaka –neovanguardia artística de los tempranos 80s en el Perú- preparan una celebración por los 30 años de su fundación–recitales de poesía, mesas académicas, muestra plástica, música, performance, etc-  que se realizará en las instalaciones de Petro-Perú en la ciudad de Lima. En el marco de dicho acontecimiento el Dr. Julio León –CUNY- viene conversando con los implicados en el MK con miras a la publicación de un libro de entrevistas que saldría este año. Como un adelanto, aquí presentamos la interviú al poeta Róger Santiváñez, fundador del Movimiento Kloaka (1982-1986)

Entrevista a Róger Santiváñez
por Julio León.

JL: Al comenzar los años ochenta se vivía en el Perú un clima de turbulencia que se fue acentuando conforme avanzaba la década y la violencia se iba apoderando del país. En ese contexto de desconcierto un grupo de poetas se reúne y decide dar la partida de nacimiento al grupo Kloaka. Han pasado treinta años desde la fundación del mítico grupo de aquellos años. Para ti, como fundador, y desde esta perspectiva temporal, ¿cuál es el balance? ¿Qué significó o significa Kloaka en la historia de la literatura peruana? 
RS: El Movimiento Kloaka significó la irrupción de una nueva generación poética en el Perú de principios del 80. Esta nueva generación había crecido bajo el –digamos – estado de bienestar del reformismo velasquista y de pronto llegó circa los 20 años, en medio de la crisis generada por la “Devolución” del fascistoide gobierno de Morales Bermúdez.  E inmediatamente después la vuelta a la democracia formal con Belaunde en 1980, ahondó dicha crisis. Es decir, no resolvió los problemas centrales del pueblo peruano sino que los empeoró y la corrupción alcanzó niveles insospechados en las altas esferas del poder vía el narcotráfico. Por eso hablamos de una sociedad podrida –una cloaca- y decidimos levantar nuestra voz contra toda esta situación. De allí que nos bautizáramos como Kloaka recuperando el legado de las vanguardias del siglo XX y recogiendo el fonema /jk/ del idioma quechua para identificarnos étnicamente también. A nivel estrictamente literario, nos interesaba trabajar con el lenguaje de las calles –el habla directa de la gente- asumiendo el apotegema poundiano Poetry is Speech.

JL: Pero ustedes eran un grupo completamente heterogéneo, no sólo por su procedencia y condición social –Domingo de Ramos, por ejemplo, era un hijo de inmigrantes que poblaron las barriadas y tú eras un estudiante de clase media relativamente acomodada- sino también por sus semejanzas o, mejor dicho, por sus diferencias estéticas. Desde el nombre, como dices, Kloaka estaba unido al legado de las vanguardias, pero sus propuestas individuales tenían caminos distintos. ¿Qué unía a los miembros de un grupo literario-cultural como Kloaka que surge con un lenguaje iracundo más parecido a los políticos de izquierda –sin ustedes serlo- de aquellos años?
 RS: La política estaba a la orden del día en aquel tiempo; imposible abstraerse de ella. Pero la posición de Kloaka era más bien anárquica antes que propiamente izquierdista. No éramos militantes políticos sino poéticos. De allí que –en algún momento- nos definiéramos como Conciencia Vigilante de la sociedad. Visto a la distancia, esto parece bastante pretensioso, pero era la honesta actitud que deseábamos tener frente a una sociedad en descomposición y con una situación con la que no estábamos de acuerdo. Se trataba de crítica y de lucidez. Asumíamos –por supuesto- la perspectiva de las masas explotadas. Aunque yo procediera de una clase media acomodada piurana, había decidido –en palabras de Mao Tsé-Tung- servir al pueblo de todo corazón. A pesar de las diferencias estábamos unidos en la poesía y en la creación, además de cifrar nuestras vidas en la propuesta y el proyecto del Movimiento. Estéticamente, nos unía una visión –digamos- expresionista del mundo. Es cierto que no había una poética similar –tipo escuela, como el surrealismo por ejemplo- pero sí existía un sentimiento común: el trabajar con el lenguaje cotidiano –el habla popular- retratar escenas de la experiencia diaria, las calles y los barrios; bajo el presupuesto colectivo de restituir el arte a la vida real. Queríamos romper con la idea reaccionaria del arte como algo solemne, elitista, signo de status. En ésto –por supuesto- nos reclamábamos herederos de las Vanguardias – que en el siglo XX- nos habían antecedido en el uso de la palabra y la expresión artística.

JL: La década anterior a la aparición de Kloaka fue la de la presencia de Hora Zero, movimiento poético que fundaron Juan Ramírez Ruiz y Jorge Pimentel. En ese momento,  ellos también manifestaron su rechazo al orden establecido e incluso fueron más allá, pues al cometer parricidio poético no dejaron en pie casi a ningún poeta del pasado siglo veinte. Ustedes, salvo la mención o el asesinato (figurado) de Martín Adán, Romualdo, Cisneros y Pimentel, aludidos en la carta de enero de 1984, no fueron tan minuciosos en el asesinato de los padres. Por otro lado, al reclamar el lenguaje de la calle, ¿no hacían lo mismo que hicieron Ramírez y Pimentel en la década anterior? ¿Se puede rastrear allí las influencias de su coloquialismo poético, o de qué influencias te sientes heredero? 
RS:Efectívamente el Movimiento Kloaka no fue tan parricida como Hora Zero, a nosotros nos bastó aquella carta que tú citas para poner los puntos sobre las íes frente a los poetas más representativos de la tradición anterior. Mi visión sobre el tema que tú planteas en tu pregunta es que Hora Zero en los tempranos 70s al insurgir agarró a pedradas el edificio de la poesía peruana con sus respectivos pisos –las generaciones digamos- mientras Kloaka buscó detonar una bomba y destruir todo completo ese edificio, en ésto nosotros queríamos ser consecuentes con la propuesta anarquista del Movimiento Kloaka: abolir y desaparecer todas las estructuras ideológicas de la sociedad burguesa, sintetizado diría: Dios-Patria-Estado-Familia, y por ende su Literatura. Por otro lado, yo me formé –desde mi adolescencia en la lejana Piura- admirando la insurgencia de Hora Zero, tan es así que en un momento me integré a dicho Movimiento y milité allí el año 1981, en su segunda fase. Esa fue –naturalmente- una gran escuela para mí, el aprendizaje del Perú real, el de las calles de Lima; pero poco a poco me fui dando cuenta que una nueva situación se vivía en el país en los años 80s: una vuelta a la democracia formal que no servía para nada y un alzamiento armado que ponía como horizonte utópico el comunismo. Simultáneamente nuevos poetas surgían a la palestra, con experiencias poético-vitales inéditas, caso de Domingo de Ramos, invasor en su niñez para la formación de los pueblos jóvenes al sur de Lima. Con esto quiero decir que había una nueva experiencia humana que no había sido expresada en ninguna generación anterior a la nuestra. Entonces su coloquialismo era propio, personal, no aprendido en la poesía anterior, sino en aquellos espacios nuevos en los que se creaba otro lenguaje distinto. Por mi parte puedo testimoniar que siguiendo el apotegema poundiano Poetry is Speech y habiendo leído a los grandes conversacionalistas –por decir Cardenal, Lihn, Pacheco, Cisneros- de los 60s y 70s (incluyendo a Hora Zero) yo decidí que el lenguaje callejero auténtico era la jerga del lumpen –allí estaba la verdadera expresión creativa del pueblo para mí- y por eso me sumergí en una larga temporada en el infierno producto de la cual es mi libro Symbol (1991) y que –increíblemente- me condujo a una especie de iluminación en el lenguaje que luego desencadenaría en el neo-barroco de mi trabajo desde Eucaristía (publicado en 2004 pero escrito hacia 1995) hasta la actualidad.

JL: En cierta forma Symbol es un punto de quiebre en tu producción poética; señala lo que mencionas como el inicio de tu experiencia escritural neo-barroca. ¿El neo-barroco es el fin del conversacionalismo? ¿Crees que existe una tradición neo-barroca en el Perú y cómo te insertas en ella?
RS: Hablar del fin del conversacionalismo es exagerado, toda vez que –aquí y allá- podemos encontrar sugerentes rebrotes, debido a que es una larga e importante tradición en nuestras letras. Lo que podemos decir es que el neo-barroco es uno de los caminos más interesantes –en el marco de la nueva poesía de lenguaje como la llama Mallén- territorio que se vendría creando desde fines de los años 80, dejando atrás el enorme continente de la poesía conversacional –o coloquial- cuyos orígenes más remotos estarían en la Antipoesía de Nicanor Parra a fines de los años 40. En el Perú hay una tradición neo-barroca que vendría de Martín Adán y Carlos Germán Belli pasando por Mirko Lauer hasta José Morales Saravia. También Mario Montalbetti la ha trabajado en ciertos poemas.  Auto-insertarme en esta tradición –o en cualquier otra-  me parecería sinceramente pretencioso. Prefiero decir que es con esta línea poética con la que me siento más afín actualmente. Y con otras, que no necesariamente son neo-barrocas pero sí elaboran un lenguaje ajeno al coloquialismo al uso, Carlos López Degregori por ejemplo.

JL: Esta parece ser una vieja dicotomía que divide a la poesía y a los poetas. Se ha hablado de puros y comprometidos o sociales, división que carece de sentido después de las propuestas postestructurales, pues nada es ajeno a nuestro entorno y a la vida que vivimos. Si tú hablas o citas a Mallén para mencionar la nueva ´poesía del lenguaje´, más allá de la tautología que implica que toda poesía se construye con lenguaje, quiero preguntarte: si lo que escribes es la poesía del lenguaje y tu estilo anterior la poesía de la calle, como tú lo has definido, ¿cómo desarrollas esta nueva línea poética en tu condición de peruano que vive el exilio en Norteamérica?  ¿La distancia con el país influye en la creación de tu poesía actual?
RS: Si hay una distancia que influye, es algo que no puedo definirlo yo. La distancia real –supongo- hace que uno vea las cosas con otra perspectiva; ésto sí me parece concreto y en esta especie de nostalgia juega un rol importantísimo la memoria de lo vivido en el Perú. Yo tengo once años viviendo aquí en Estados Unidos, pero la verdad es que mi trabajo con el lenguaje más elaborado empezó con la escritura de mis libros Lauderdale –aparecido en Hueso Húmero 35 a fines del siglo XX- y Eucaristía del 2004, pero cuyas composiciónes datan de 1995-97 mientras vivía en Pueblo Libre, Lima. En aquella soledad peruana empezaron mis experimentos verbales y sintácticos, en momentos en que no tenía ninguna idea de la existencia del Neo-barroco. Recien entre 1999-2000 conocí el Medusario (gracias a una revista de la Universidad de El Paso que me obsequió Paolo de Lima) y sentí –gratamente sorprendido-  que había una cierta afinidad entre lo que yo hacía y el mencionado movimiento. A mí me interesó muchísimo porque yo andaba en la onda de salir del Conversacionalismo que me había visto nacer y que practiqué por años. Y no, no hay tautología; es decir, es obvio que toda poesía es lenguaje, pero se trata –coincidiendo con Enrique Mallén- de una elaboración que se sustenta en la composición den un arte facto autónomo, que no conlleva un referente directo a la realidad, sino que la nombra de otro modo: neobarroco. Ojo que esto no tiene nada que ver con la llamada ‘poesía pura’. Desde el famoso Manifiesto de Neruda de 1934, sabemos que no hay poesía pura ni impura, sino simplemente poesía. Aquí estamos hablando de otros presupuestos y de distintos registros de lenguaje. Por ejemplo, no se trata de nombrar directamente los objetos y/o la realidad, sino crear una fantasía verbal construida en base a la música; vale decir, a la secuencia fónica de la articulación y su infinita posibilidad combinatoria. Una plasmación textual –textil- que se va enhebrando con las captadas reverberaciones de la realidad y los objetos, sin nombrarlos directamente. Cualquier realidad puede ser captada en esta poesía, incluyendo la ‘poesía de la calle’, aspectos políticos, y –en suma- absolutamente todo lo que nos ofrece la condición humana.

JL: Para terminar, Roger, quisiera tener una evaluación tuya de la última poesía peruana y la del resto de países de habla hispana que incluye, por supuesto, a Estados Unidos.
RS: Sinceramente y debido a mi alejamiento del Perú –desde hace once años- no puedo tener una visión completa ni menos exhaustiva del fenómeno poético peruano de la actualidad. Sé de tres o cuatro jóvenes que me han enviado sus cosas y que me gustan, pero podría incurrir en flagrantes omisiones, por carecer de información. De modo que prefiero decir –simplemente- que en lo que poco que conozco de la última poesía, he reconocido la gran tradición peruana cuyas bases fundadoras serían: Valdelomar-Eguren-Vallejo.  Oquendo-Abril-Adán. Moro-Westphalen-Eielson. Y eso me da un buen augur sobre el futuro de nuestra poesía. Lo mismo te podría decir del resto de países de habla hispana.Tan sólo puedo expresar mi júbilo por poéticas de la actualidad que me interesan y me placen, como –entre otras- las de José Kozer, Eduardo Espina, Reynaldo Jiménez, Eduardo Milán, Andrés Fisher, Julio Eutiquio Sarabia  –entre los latinoamericanos- y Miguel Casado, Ildefonso Rodríguez, Benito del Pliego, Marcos Canteli, Antonio Méndez Rubio, Ana Gorría, Sandra Santana –entre los españoles. Varios de los poetas mencionados viven en Estados Unidos, de manera que con ésto redondeo la respuesta.

domingo, 29 de abril de 2012

FRAGMENTOS DE UNA MANZANA Y OTROS POEMAS DE MIGUEL ANGEL ZAPATA POR MALVA FLORES




LA ÚLTIMA ROSA
Fragmentos de una manzana y otros poemas
de Miguel Ángel Zapata
Sevilla, Sibilina, Fundación BBVA, 2011
por Malva Flores


Se ha objetado a la poesía su autoproclamada voluntad de ejercer, a manera de juez, el usufructo de la Verdad y, en ese ejercicio, convocar el poder de las “esencias” —como si de un tráfico de influencias se tratara— y cuya resultante fuera la expresión de una o varias certezas que, en el mundo de hoy, nos dicen, resultan si no ridículas, sí, al menos, patéticas. No es un reclamo reciente. La historia de la desavenencia entre la poesía y el mundo real viene de lejos y en ese ya largo debate se ha involucrado muchas veces la idea de que la poesía representa el cenit de la Alta Cultura, un edificio que la propia poesía debía derribar, dada su naturaleza revolucionaria. No me refiero aquí al sentido político que convoca de inmediato el término “revolucionaria”, aunque también pese en esta discusión y, para no ir muy lejos, conviene recordar aquellas palabras de Roberto Bolaño y Jorge Boccanera a finales de los setenta, donde, después de criticar ferozmente a quienes consideraban los poetas representantes de la Alta Cultura (en cuya cabeza sitúan a Octavio Paz) exigen que la poesía ya no sea vista (y escrita) “como un cubículo universitario, ya no como un flujo circular de información, sino como una experiencia viva, lenguaje vivo, autopista de cabellos largos”.
            Hoy parece que la polarización ideológica de aquellos tiempos ha terminado, al menos para la mayoría de los poetas que son los hijos del siglo XXI, muchos de los cuales vuelven a las formas y actitudes del pasado de manera acrítica, lo que no es bueno ni malo: sólo es una forma natural de la renovación. Sus arranques escénicos, su búsqueda en la revolución y fusión de las formas a partir de los lenguajes y posibilidades habilitadas por la tecnología suponen, de fondo, una actitud similar a la de los poetas vanguardistas, sin su dejo ideológico y sí con el deseo de hacer de la poesía una “experiencia viva”, un “lenguaje vivo”, aunque sea, muchas veces, virtual. Pero la poesía ha sido siempre un asunto virtual.
            Ante la andanada de reclamos a la poesía que se ve a sí misma como la poseedora de la verdad sin advertir su tufo solemne, cabe preguntarse si no ha operado aquí una confusión: los poetas no son la poesía. Aunque el valor de la sinécdoque, en poesía, es inobjetable, en este caso la naturaleza arbitraria del tropo se convierte en error de percepción. ¿Quién o quiénes apelan a las certezas? ¿Quién o quiénes creen que su función es revelar la verdad?, ¿Cuál verdad? ¿La suma de las verdades individuales es La Verdad? La palabra Verdad convoca siempre a su opuesto y me asalta a cada paso aquella idea que ve en las novelas “mentiras contagiosas”, según nos dijo Volpi. ¿El poder de contagio de la poesía se ha eclipsado porque busca “la verdad”, o son los poetas quienes lo han socavado? Son los poetas quienes han perdido a sus lectores, sostenidos tal vez del clavo de sus certezas. La poesía es otra cosa, ¿o no?
            No voy a ser yo quien venga a decir alguna verdad en un asunto que lleva siglos discutiéndose. La segmentación de la vida y la cultura nos presenta el mundo como una serie de imágenes inconexas, donde es difícil encontrar el hilo que las anude y, más aún, la revelación de una verdad que sólo nos podría mostrar nuestro propio desasimiento, la falta de río (y no de autopista, como quiere Bolaño).
            Miguel Ángel Zapata, el poeta peruano avecindado en Nueva York desde hace ya varias décadas, busca ese río. No es la suya una búsqueda heroica, aunque sí es de naturaleza romántica. Autor de un puñado de libros (Poemas para violín y orquesta, Lumbre de la letra, Escribir bajo el polvo, El cielo que me escribe o Cuervos, entre otros), en el título de otro de sus poemarios sintetiza toda su poética: Un pino me habla de la lluvia.
            Resultaría tal vez sorprendente atestiguar que la búsqueda del río se hace a orillas del Hudson, en la Urbe de Hierro, como se le llamaba a Nueva York, y no en los bucólicos paisajes de algún sitio remoto en su Perú, o en la temblorosa fiebre de la Amazonia. Miguel Ángel no es un poeta telúrico. Sabe de la dificultad de apelar a esa voz, a esa entonación que canta la desmesura, porque “Hoy día es otro mundo”, dice desde el puente de Brooklyn, en uno de los poemas que componen su último libro, Fragmentos de una manzana y otros poemas, donde Zapata reúne, como lo ha hecho antes, poemas inéditos y aparecidos en otras ediciones. Sus paisajes son los nuestros y aunque el poeta viaja más allá de la Gran Manzana, observa aquí como allá —en París, en Venecia, en Vallarta o Buenos Aires; en una estación de trenes, en una mesa, quizá, frente a un álbum de viejas fotografías, o en el jardín de su casa, regando las flores o alimentando gansos— los enseres, personajes y gestos de nuestra vida cotidiana y de ellos recoge los signos de una restauración por la palabra.
            “Yo sólo escribo lo que veo, por eso camino”. Crónica del paseante, el poeta no aspira a revelar una totalidad, no cree en el vago edificio de la patria, como recuerda el epígrafe de Fragmentos…, donde Zapata nos dice, con Pessoa: “Prefiro rosas, meu amor, à pátria, / E antes magnólias amo / Que a glória e a virtude.”
            La patria es la memoria. En ella aún pervive el eco de una esencia que no son “las esencias”, sino acaso un rumor, un tun tun que sobrevive:

Dime piedra de las alturas, cómo llegaste a mi corazón perdido entre tantos rascacielos? Cómo te hiciste claro de río/ Urubamba/ tambor de cielo, brisa de piedra que nos persigue? ¿Por qué se agrieta el aire como un puma hecho frase, cola de pájaro errante/ lenguaje del valle/ voz de la otra que te dejó en la altura de la piedra/ solito ante un reloj que te daba la hora, que te daba todo lo que no querrías?: La ventana dice algo de su eco, de la otra voz encontrada en su armadura, de su glacial de tinta verde, de su alta selva que retumba en mis palabras…
           
Y frente a esa alta selva del recuerdo; ante la otra, selva del asfalto, aparecen los enseres de una domesticidad asequible que nos dice: “la vida es todavía”. Para el poeta extranjero —pájaro o árbol “en medio del ruido y la indiferencia”— surgen también los sonidos de “un idioma / mutilado por la duda” y la conciencia de otros muros sordos, como aquel que se construye “en la frontera para suplir el / hondo vacío de las torres”. Asedio contra la muerte que ronda todo el libro, la poesía es una barca que se alza no como una Verdad, sino como la suma de las pequeñas verdades que hacen posible la vida. La lengua es la patria verdadera, es la madre que canta los lirios. Lengua y madre son —unidas, transfiguradas por la insistencia de la memoria y la palabra— “la última rosa sin llagas”.
            Más allá de los poetas, la poesía permanece, todavía, sin llagas. Algunos poetas pueden mirar el rostro de la poesía en el espejo fragmentado del mundo y hacer de ella un hilo que devuelva al entramado su forma verdadera. Por eso, Miguel Ángel Zapata puede aún decirnos: “El domingo pasado leía con esmero a Francis Ponge. Callado me decía: abraza una puerta, siente el umbral de sus arcos, atraviesa su temor hacia el aire nuevo de su aldaba. Ahí está la poesía.”

En Literal- Voces latinoamericanas # 28. México, Primavera 2012

Malva Flores (Ciudad de México), es poeta, narradora y ensayista. Es autora de los siguientes libros: Viaje de Vuelta. Estampas de una revista (Fondo de Cultura Económica, 2011), Luz de la materia (Era, 2010), El ocaso de los poetas intelectuales (UV, 2010),Mudanza del árbol/ Passage of the Tree (Literal Publishing, 2006), Malparaíso (Eldorado, 2003), Casa nómada (Joaquín Mortiz, 1999), Ladera de las cosas vivas (CNCA, 1997), Pasión de caza (Gob. del Estado de Jalisco, 1993), entre otros. Su trabajo ha sido incluido en numerosas antologías nacionales e internacionales, y ha publicado en revistas y suplementos culturales como Vuelta, La Gaceta del FCE, Leviatahn Quarterly (Inglaterra), Poesía y Poética, De Gids (Holanda), Paréntesis, entre otros. En 2006 obtuvo el Premio Nacional de Ensayo “José Revueltas” con el libro El ocaso de los poetas intelectuales, en 1999 recibió el Premio Nacional de Poesía Aguascalientes y en 1991 el Premio Nacional de Poesía Joven “Elías Nandino”. Su poesía ha sido traducida al inglés, portugués, japonés y holandés. Es miembro del Consejo Editorial de la revista Literal: Latin American Voices. En 2000 ingresó al Sistema Nacional de Creadores.

martes, 27 de marzo de 2012

RESULTADOS DEL PREMIO COPÉ DE POESÍA 2011

XV Bienal de Poesía

Premio Copé Oro
DARWIN EDUARDO BEDOYA BAUTISTA
Poemario: «El libro de las sombras»
Seudónimo: Luciel


Premio Copé Plata
ALEJANDRO SUSTI GONZALES
Poemario: «El río imaginado»
Seudónimo: Invisible


Premio Copé Bronce
RAFAEL COURTOISIE
Poemario: «Santa Poesía»
Seudónimo: Cuadernavía


Finalistas

Dante Herrera Gálvez, por el poemario
«5 reinos y el tiempo»

Nilton Santiago, por el poemario
«Porque morir no es para tanto»

Ángel Ernesto Hernández Soto, por el poemario
«Capilla ardiente»

Daniel Baru Espinal Rivera, por el poemario
«Oscura luz de gárgolas»



Jurado Calificador

Domingo de Ramos, Ministerio de Cultura
Marco Martos Carrera, Academia Peruana de la Lengua
Hildebrando Pérez Grande, Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Víctor Vich Florez, Pontificia Universidad Católica del Perú
Pedro Cateriano Delgado, PETROPERÚ S.A.

RÓGER SANTIVÁÑEZ PRESENTA LA REEDICIÓN DE SU LIBRO EL CHICO QUE SE DECLARABA CON LA MIRADA

'el chico que se declaraba con la mirada / historia francorum' edita la municipalidad de cajamarca. la presentación será de rodrigo quijano. el viernes 30 a las 3:30 pm. en la libreria 'el virrey' de miraflores, en el marco del festival internacional de poesia de lima. Todos queda invitados.

EN NINGUNA PARTE PREGUNTAN POR TI (Prólogo de Los Diarios Sumergidos de Calibán II de Ernesto Carrión) Por Javier Ponce

Qué es toda esta escritura que leo –o que miro- de un tirón? Quién es esta escritura?

Acaso el diario de un adúltero, aquél que adultera la historia –de sí, de nosotros, de los otros- para entenderla, para reconocerla y reconocerse en las cicatrices de una vieja mentira, para encarnarla, mofarse de ella, maldecirla, descuartizarla (o lo que en lenguaje culto sería de-construirla) amarla y violarla, dudar de ella como su prójima, como su carne, como su cuerpo devorado en el fuego del mestizaje (del eufemístico mestizaje acaso, o somos más bien un desventurado y terco rizoma), un cuerpo que se arma con los fragmentos/despojos de una escritura?

(Es necesario un cuerpo porque hay algo oscuro en mí…el espíritu es oscuro, el fondo del espíritu es sombrío y es esa naturaleza sombría la que explica y exige un cuerpo -Gilles Deleuze.)

Si, las cicatrices, esos pliegues barrocos en donde se agazapa arropado en las palabras Calibán/Carrión para sobrevivir, para defender un cuerpo desconocido que es sí mismo, de la tempestad.

No sé porqué alguien me propone un prólogo para un texto sin origen y que hacia el final se pierde entre sombras y fragmentos desoladores. No hay prólogo posible. No hay comienzo, hay una sola página que no es ninguna y es todas en una escritura que hace del desorden la sospecha de su identidad:

Hablo pero corro a callarme. Amo pero corro a callarme. Sueño pero corro a callarme. Siento pero corro a callarme. Río pero corro a callarme.

Cuánto he recordado las páginas de Juan sin Tierra de Goytisolo o los laberintos lumpescos y mágicos de Severo Sarduy.

Primero fueron Los diarios sumergidos de Calibán (Derechos de autor:035653 –qué ironía los derechos de quién- 2011)acometiendo los siglos XV, XVI y XVII. Ahora es el segundo volumen de esos mismos diarios –los del poeta desbordado por la escritura y por el tiempo, por la historia y las voces apagadas de la historia- de los siglos XVIII, XIX, XX y XXI incluido un texto ¿profético o testamentario? fechado a finales de este siglo.

Y para cada siglo: una estructura textual, unas imágenes, un ritmo doloroso primero; irónico más tarde –para entregarnos la descripción de nuestros países en clave escolar-; finalmente desolador, pero transido de monólogos silenciosos, silenciados, de una habla que ocurre, que existe en la calle, que fluye en una conversación que se pierde en la noche de los minadores que hemos recogido a lo largo de los siglos los restos de Occidente para imaginarnos alguna identidad.

Cada cierto tiempo: un personaje, un tal Milord a quien el poeta/escribiente rinde cuentas y maldice.

Ernesto Carrión vuelve sin temores a la historia con una voz que nace de los intersticios, de las oscuridades antiguas y de las que persisten en una modernidad no sé si trunca o deschavetada, de los pliegues, de las cicatrices para mirarnos. Se revela contra la soledad, contra ese curioso ser solitario que somos en la multitud de desconocidos engendrados en un confuso y mismo origen.

Tal vez para “decirnos” y “preguntarnos” entre nosotros, porque el otro nos silencia:
en ninguna parte
Preguntan por ti (Celán)



Javier Ponce (Quito, 1948). Poeta, novelista, periodista. Estudió sociología y comunicación en la Universidad Central del Ecuador y en Francia. En poesía ha publicado A espaldas de otros lenguajes (1982), Escrito lejos (1984), Los códices de Lorenzo Trinidad (1985), Texto en ruinas (1999), Afuera es la noche (2000). Es autor de las novelas El insomnio de Nazario Mieles (1989), Es tan difícil morir (1994), Resígnate a perder (1998). Publicó los libros de ensayo Y la madrugada los sorprendió en el poder (2000), sentado entre dos sillas (2004) y Allí donde nadie estuvo nunca, en la revista País Secreto, de Corporación Cultural Orogenia (Quito, 2001).

*arriba, la obra Ego II del artista chileno Mauricio Garrido.

Conferenci​a MARCEL BÉNABOU Sobre OuLiPo en Chile

PatrickBosdure, director del Institut Français en Chile, junto al Instituto deEstudios Avanzados de la Universidad de Santiago de Chile, el Departamento deLengua y Literatura de la Universidad Alberto Hurtado y la Facultad de Letrasde la Pontificia Universidad Católica de Chile, tiene el agrado de invitarle ala conferencia "L'OuLiPo aujourd'hui, nouveaux sentiers,nouveaux chantiers", a cargo del escritor Marcel Bénabou.

MarcelBénabou ingresó a fines de los ’60 al OuLiPo (Ouvroir de littératurepotentielle). Este grupo, fundado por el escritor Raymond Queneau y elmatemático François Le Lionnais, lleva más de 50 años investigando en distintasformas de experimentación literaria, enfocándose en procedimientos como lasrestricciones, las variaciones y la combinatoria. Escritores y artistas comoMarcel Duchamp, Georges Perec, Italo Calvino y Jacques Roubaud han formadoparte de sus filas.

El trabajode Bénabou se ha caracterizado por rastrear antecedentes de estosprocedimientos en épocas pasadas (los “plagios por anticipación”), así como lamanipulación del “lenguaje cocido” (proverbios, aforismos, citas). Haparticipado en diversas recopilaciones, y en 2009 editó junto a Paul Fournel laAnthologie de l’OuLiPo. Actualmente cumple con las funciones de “secretariodefinitivamente provisorio” y “secretario provisoriamente definitivo” delOuLiPo.

En 1994 laEditorial Anagrama publicó en español su libro Por qué no he escrito ninguno demis libros.

Estaactividad se realizará el martes 27 demarzo a las 18:30 horas, en el Auditorio de IDEA, ubicado en Román Díaz nº89, Providencia. Será moderada por Felipe Cussen, investigador y académico deIDEA.

Laconferencia contará con traducción simultánea.

Se ofreceráun vino de honor.

MCULTURA Y MML ANUNCIARON ACTIVIDADES POR EL DÍA MUNDIAL DEL TEATRO

El ministro de Cultura, Luis Peirano Falconí y la alcaldesa de la Municipalidad Metropolitana de Lima, Susana Villarán anunciaron oficialmente la Semana de Celebraciones del Día Mundial del Teatro 2012, que se celebrará este 27, junto al alcalde de Comas, Nicolás Kusunoki, Javier Maraví de Waytay Centro Cultural y Jerry Galarreta del grupo de teatro Tuquitos.

En esta semana de festejos, más de 40 agrupaciones culturales y teatrales de todo el país permitirán que todos los peruanos disfruten de pasacalles, funciones en plazas y espacios alternativos, entradas promocionales en las principales salas de Lima, conversatorios y exposiciones impulsadas por el Ministerio de Cultura y la Municipalidad de Lima.

Peirano Falconí destacó que, por primera vez, representantes del gobierno, centros culturales y grupos teatrales de 17 regiones del Perú se han unido para celebrar –del 25 de marzo al 1 de abril– una de las expresiones artísticas que mejor promueve la participación, el diálogo y la creatividad como valores fundamentales de una sociedad.

Por otro lado, como hombre de teatro, se tomó unos minutos para rendir culto a grandes maestros nacionales como Luis Álvarez, Ricardo Roca Rey, Gregor Díaz y Orlando Sacha. “La lista es interminable y demuestra que el teatro es una escuela de humanidad”, afirmó.

Asimismo, Villarán, recordó que su abuelo paterno, Ricardo Villarán, fue guionista de teatro y pionero del cine en nuestro país. “El compromiso me viene de familia, estamos planteando conjuntamente con el Ministerio de Cultura una serie de actividades que se desarrollarán en las múltiples plazas que hemos recuperado, no solamente para las familias sino para llenarlas de arte”, enfatizó.

La Semana de Celebraciones del Día Mundial del Teatro 2012 permitirá que todos los peruanos disfruten de pasacalles, funciones en plazas y espacios alternativos, entradas promocionales en las principales salas de Lima, conversatorios, exposiciones, talleres y muchas actividades más.

Se iniciará este 25 de marzo con un pasacalle por el Centro de Lima y continuará la fiesta del teatro en el ámbito nacional. El martes 27, día central, se otorgará la distinción como “Personalidad Meritoria de la Cultura” a destacados artistas del acontecer teatral, y se abrirá una muestra en el Museo de la Nación en homenaje al recordado actor Tomás Temoche.

Esta iniciativa –impulsada conjuntamente por el Ministerio de Cultura y sus Direcciones Regionales, la Municipalidad Metropolitana de Lima, el Movimiento de Teatro Independiente, la Municipalidad de Comas y un amplio número de centros de formación, espacios culturales y grupos teatrales– demuestra la fuerza que tiene el teatro en nuestro país, y evidencia de cuánto se puede alcanzar sumando voluntades a favor del arte.

(En la foto Edgard Guillén)

martes, 20 de marzo de 2012

TRES POETAS PERUANOS DEL 80 EN NEW YORK: SANDRO CHIRI, MARIELA DREYFUS Y RÓGER SANTIVÁÑEZ



En el tradicional barrio neoyorkino del SoHo, Róger Santiváñez, Mariela Dreyfus y Sandro Chiri, tres poetas peruanos de la generación del 80 formados en las aulas de San Marcos, se reunieron para ofrecer una lectura de sus textos más recientes. El recital se llevó a cabo el pasado viernes 9 de marzo, en la concurrida librería McNally & Jackson.

En las imágenes aparecen, de izquierda a derecha, Chiri, Dreyfus y Santiváñez.

martes, 6 de marzo de 2012

I Festival Internacional de Poesía de Lima Del 29 de marzo al 1 de abril

25-01-2012 / 21:20 h EFE

Más de ochenta poetas de América, Europa, Asia y África participarán en la primera edición del Festival Internacional de Poesía de Lima (FipLima), que se celebrará en la capital peruana del 29 de marzo al 1 de abril, informó hoy a Efe la Municipalidad de Lima.

El certamen, organizado por la asociación Fórnix-Poesía y la municipalidad, nace con la intención de estar dedicado en cada edición a un país diferente, y el primer escogido ha sido Argentina, que este año aportará diez autores.

Entre los invitados extranjeros destacan la danesa Pía Tafdrup, ganadora del Premio de Literatura Nórdica; el brasileño Lêdo Ivo, y el español Juan Carlos Mestre, Premio Nacional de Literatura de su país.

Otros artistas invitados de relevancia internacional serán el uruguayo Luis Bravo, el argentino Leonardo Martínez, el cubano José Kozer, la sanmarinense Mile Ercolani y el chileno Óscar Hahn.

Participarán, además, 33 escritores peruanos entre los que estarán reconocidos poetas como Carlos Germán Belli, Antonio Cisneros y Carmen Ollé, así como otros jóvenes escritores, con los que se buscará un encuentro general que estará representado por Jorge Pimentel y su hijo Jerónimo Pimentel.

El Ministerio de Cultura declaró en diciembre pasado que este festival es de interés cultural, ya que contribuye al desarrollo de una necesaria identidad cultural nacional a través del arte y, en particular, de la literatura.

Web: http://www.fiplima.com/
En la foto: poeta español Juan Carlos Mestre, autor del contundente La tumba de Keats.

SEGUNDO MICROFESTIVAL DE POESÍA TRIDIMENSIONAL MANOFALSA 7, 8 y 9 marzo 2012

Miércoles 7 de marzo
10:30 a.m.: Primera sesión del taller Perfiles
a cargo del colectivo la Vanguardia (Ecuador)
06:45 p.m.: inauguración
Palabras de Manofalsa y presentación de invitados internacionales
07:15 p.m.: Brindis de honor
07:30 p.m.: Presentación de Plaqueta oBjeto del cuento Cara Mujer.
Participan: Manofalsa, Dante Castro y Miguel Det. (Perú)
08:15 p.m.: lectura y conversatorio soBre la video Performance
entre Pájaros y árboles A cargo de Vladimir Herrera (Cusco, Perú)



jueves 8 de marzo
10:30 a.m.: segunda sesión del taller Perfiles
a cargo del colectivo la Vanguardia (Ecuador)
5:30 p.m.: Performance – taller esCribienDo Manofalsa
Participan: Pablo Saldarriaga y Lucía Carranza.
6:30 p.m.: conferencia Poesía otHra: Poesía exPeriMental”
a cargo de Clemente Padin (Uruguay)
7:30 p.m.: Presentación del liBro Estela
a cargo de Carlos Estela (Callao, Perú)
8:30 p.m.: Presentación del liBro nagasakiPaneMa
a cargo de Victor sosa (México)



Viernes 9 de marzo
10:30 a.m.: tercera sesión del taller Perfiles
a cargo del colectivo La Vanguardia (Ecuador)
12:00 a 9:45 p.m.: MICROFERIA DEL LIBRO OBJETUAL
ParticiPan: autores invitados, Polifonía editores, alberto Demarini, libreria
inestable, Manofalsa, entre otros.
nota: durante la microferia se realizará el experimento performático visual
Posa sin Pose a cargo de La Purita Carne
5:30 p.m.: conversatorio y Presentación de resultados taller “Perfiles”
a cargo de la Vanguardia (Ecuador)
6:30 p.m.: video conferencia aDeMás De las Palabras: Poesía en otros
soPortes y MeDios a cargo de jorge luiz antonio (Brasil)
7:30 p.m.: Proyección de video Poema la Palabra y conferencia oCtaVio Paz- el
instante feCunDo a cargo de Victor Sosa (México)
8:45 p.m.: clausura: Performance “semBrar la memoria”
a cargo de Clemente Padin (Uruguay)

miércoles, 22 de febrero de 2012

VALLEJO DOLOR, por Paul Guillén

“El tratamiento que hace Vallejo del dolor, reúne tres niveles: el dolor inagotable mestizo, el dolor cósmico de la tradición nativa y la moderna visión de un futuro que abolirá el sufrimiento innecesario. En esta intersección, cuya complejidad es la historia del Perú, Vallejo agrega un elemento nuevo: un dolor cósmico cuyo efecto resiste cualquier localización y cuya causa no puede ser identificada”.
William Rowe

Vallejo utiliza el juego de los opuestos y podemos ligar esta utilización por una conexión con la poesía de Francisco de Quevedo, rica en oxímorones, quiasmos y antítesis, como él mismo había apuntado en “Himno a los voluntarios de la República”: “Quevedo, ese abuelo instantáneo de los dinamiteros”. Todo esto para decir que Vallejo propone una poesía que reflexiona sobre sus propios límites y contenidos, esto es claro en un verso de “Intensidad y altura”, cuando dice: “Quiero escribir / pero me sale espuma”. Esta figura del salir de la espuma podemos relacionarla con la simbología de la cuchara que se despliega a lo largo de toda su obra poética, esto quiere decir que esta simbología expresa el hambre, pero también el dolor de sentirse humano, la inadecuación de sentirse en el mundo. Una poesía que interpela al otro desde su transindividualidad lo cual lo torna en una experiencia colectiva, con las reminiscencias tanto cristianas o marxistas que eso conlleva, por ejemplo la utilización de elementos sagrados como el cáliz, los arzobispos, la pila bautismal, etc. y la teleología de la solidaridad como bien común lo cual puede comprobarse en el poema “Masa”.

Por otra parte, el desarraigo que siente Vallejo se da a dos niveles, un primer nivel sería un desarraigo lingüístico y en el segundo nivel se trataría de un desarraigo físico o corporal. En la primera instancia podemos vincular esta empresa con la imposibilidad de decirlo todo a través de las palabras, la poesía en tanto circuito de comunicación –para Vallejo– estaría regida por la emoción de la expresión, esto da como resultado que la lengua no puede expresar los sentimientos cabalmente y, por ello, en Vallejo asistimos al resquebrajamiento de esa lengua, de su capacidad de comunicar. En la segunda instancia de los desarraigos podemos decir que Vallejo desarrolla a través de las sinécdoques y las metonimias la cartografía de un cuerpo disgregado, él asume el cuerpo no como una totalidad sino como una fragmentación de sus partes (camisa, codo, corbata, etc.), su cuerpo además busca la otredad, por ello es una poesía dialógica, que busca la solidaridad y la complicidad con el lector.

El dolor en Vallejo es universal. Universal porque parte de una experiencia personal mediada a través del lenguaje por una experiencia colectiva, que es en suma el laberinto del lenguaje. Pero en los poemas de “Sermón de la barbarie” y de “Nómina de huesos” este laberinto del lenguaje no tiende hacia lo hermético como en la poesía simbolista, sino que desarrolla sus capacidades comunicativas con el lector. Los mecanismos de producción estética del texto si son variados y complejos, pero la concreción comunicativa de los poemas está del lado de utilizar las palabras llanas, chirriantes, onomatopéyicas, cacofónicas para crear una nueva música o magma verbal. El dolor es un sentimiento que se sufre o se goza estando vivo o muerto, siendo de cualquier religión e incluso tal vez fuera de la condición humana como ocurre en el poema “Voy a hablar de la esperanza”, en una nota Vallejo responde a André Gide sobre una propuesta que él tenía respecto de la asunción del realismo socialista, el escritor francés pensaba que cuando se asumiera plenamente esos postulados se pasaría a un estado donde la literatura describiría y mostraría solo sentimientos de alegría, a lo que el autor de Trilce respondía que una cosa semejante sería mutilar de su condición al corazón del hombre, esto es, el dolor es parte consustancial del hombre, querer desterrar al dolor de la literatura significaría cercenar una parte del corazón del hombre. Como apunta el crítico inglés William Rowe en Vallejo el dolor se despliega a tres niveles básicos: 1) el dolor de su condición de ser mestizo, no olvidemos que en muchos poemas se da cuenta de este trauma que supone la conquista española del pueblo indígena; 2) el dolor de la tradición nativa, esto quiere decir que el dolor característico de la poesía quechua (dominio interior y contemplación exterior) se despliega en Vallejo a través de la asimilación de un español andino, pleno de regionalismos y 3) la moderna visión de un futuro que abolirá el sufrimiento innecesario, esto quiere decir que Vallejo asume el credo socialista como una posibilidad en medio de la debacle social y económica de los años 30, como hemos apuntado anteriormente esto se puede analizar a través de la máxima de la solidaridad. Finalmente, Rowe apunta que además de estos tres niveles de dolor se daría un dolor cósmico, de carácter metafísico: “Yo no sufro este dolor como César Vallejo (…) hoy sufro solamente”, la condición del dolor no solo está expresada en lo humano, sino en todo el cosmos. La característica del cosmos es el dolor. Incluso cuando Vallejo recurre al tópico del doble (hay otro que es igual a él) lo hace como una característica del dolor, ese otro también se duele por habitar el mundo en una casa, ser rutinario y vivir dentro de una multitud que lo cosifica y enajena, por eso, podemos afirmar que el dolor cósmico de Vallejo es una vía punitiva pero también de liberación de las potencias humanas y del mundo. El dolor es de todo el cosmos y al hombre solo le queda seguir sufriendo con su pequeño y pobre corazón.

Imagen: César Vallejo, creación de Yamileth Latorre.
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