jueves, julio 03, 2008

“Radiquen por siempre en mi cancion”. Un testimonio sobre Juan Ramírez Ruiz por Róger Santiváñez

Juan Ramírez Ruiz con Róger Santiváñez hace exactamente dos años en el bar Queirolo del Centro de Lima

CONOCÍ a Juan Ramírez Ruiz –como mucha gente de mi generación- a través de la antología Estos 13 preparada por José Miguel Oviedo en 1973 recogiendo la nueva poesía de aquella hora, conocida como la generación del 70. Corría el verano de dicho año bajo el ardiente sol de Piura cuando yo encontré el mencionado libro de tapas anaranjadas en uno de los anaqueles de Studium. Grande fue mi emoción al descubrir la existencia del movimiento Hora Zero. Quedé fascinado con el manifiesto Palabras urgentes y todo el activismo del que allí se daba testimonio. Del mismo modo me impactaron los poemas de los 13 poetas jóvenes que se presentaban, entre ellos, Juan Ramírez Ruiz. Y además él era el firmante –junto a Jorge Pimentel- del manifiesto que hizo arder con el terrible fuego de la poesía mi corazón adolescente de apenas 16 años.

EN JULIO de ese 1973 viajé de vacaciones a Lima. Yo había ingresado a la Universidad de Piura y poco a poco me iba decidiendo a asumir mi vocación poética. Recuerdo que en el Tepsa que me llevó a la capital devoré –una vez más- los poemas recogidos en Estos 13. Por el libro me enteré que el punto de reunión de estos poetas era el bar Palermo en la Colmena izquierda. Así que opté por ir a buscarlos y así lo hice varias veces durante la semana que permanecí en Lima, pero sin ningún resultado concreto. Recién en el otoño de 1975 tomé contacto personal con Juan Ramírez Ruíz en las inmediaciones del restaurant-chifa Wony. Nadie nos presentó. Sencillamente comenzamos a conversar muy cerca de la puerta del restaurant, a un paso del callejón de la librería Época en el jirón Belén. Yo ya sabía quién era él y probablemente él ya me había ubicado, debido a mis visitas casi diarias al Wony. En esos momentos yo me acababa de trasladar a San Marcos para seguir estudios de Literatura. Hablamos por supuesto de Hora Zero. El movimiento ya no existía en ese instante. Su última manifestación pública había sido una revista en forma de tabloide aparecida en marzo de 1973. Cada uno de los poetas que habían sido miembros de la agrupación estaba dedicado por completo al desarrollo de su obra individual.

ASI ES como yo fui testigo de excepción de la escritura de Vida perpetua cuyo primer título era Realidad separada según me explicó el propio Juan. Yo le hice notar la similitud con la famosa obra de Carlos Castañeda A Separately Reality publicada en inglés pero traducida como Una realidad separada y Juan decidió rebautizar su libro. Lo interesante era el propósito semántico inherente al título que Ramírez pensó originalmente en clara contraposición a su primer trabajo Un par de vueltas por la Realidad. Es decir, de una visión integral del mundo con voluntad de totalidad, había pasado a una óptica digamos personal en la que daba su percepción íntima, aparte, y por eso "separada". Durante muchas noches de 1975 y 1976 yo encontraba al poeta premunido de una oculta chata de ron refugiado en una mesa del restaurant Vitaminas, sito en Quilca –a media cuadra entre el cine Colón y Camaná- escribiendo y corrigiendo exaltadamente los poemas de Vida perpetua. Desde la barra –donde yo me situaba a aplicarme un menú- lo veía dar –literalmente- saltos de alegría sobre su asiento cuando –evidentemente- había logrado un hallazgo de composición. A veces –no siempre, si es que Juan me mostraba con su actitud lo contrario- yo me acercaba y conversábamos un rato. Muy muy caleta podía leerme unos escasos versos de lo que había escrito esa noche y después seguíamos hablando de todas las cosas de este mundo. Pero un rato. Nunca hasta tan tarde. Luego Juan enrumbaba hacia el jirón de la Unión –con su rítmica caminada envuelto en su clásico zafari azul de aquellos días- en dirección hasta su departamento en la calle Ancash 444 a un paso de la Avenida Abancay.

ANCASH 444. Hasta allí llegaba yo en cualquier momento. Tocaba la puerta de entrada del edificio y Juan venía desde el fondo del primer piso donde estaba su pequeña habitación y me abría para pasarnos un buen rato de charla. A veces tenía un tocadiscos colocado en el suelo y escuchábamos jazz. John Colemann o Telonius Monk por ejemplo. Me prestaba libros. Teoría del poeta español Leopoldo María Panero. Sobre el cual Juan escribió una excelente nota en Variedades de La Crónica donde trabajaba en esa época. Yo chequeaba su biblioteca y luego hablábamos de algunos de esos títulos. Los poetas visionarios del romanticismo inglés de Harold Bloom, la Semántica estructural de Greimas o El libro que vendrá de Blanchot. Sus intereses eran variados pero siempre estaba a la orden del día con lo último del pensamiento poético y filosófico occidental. Para mí es muy grato recordar esas tardes de mis visitas a su casa. Alguna vez hemos salido en un Fiat 600 que yo manejaba en ese tiempo hasta La Herradura y prendido un troncho contemplando el mar y a las muchachas colegialas que se habían tirado la pera con las primicias del verano. Era muy agradable departir con Juan Ramírez, siempre dispuesto a caminar por la ciudad o desplazarse hasta una zona alejada del centro, inmiscuidos en un tema inquietante de literatura, historia, filosofía o de la actualidad política. En aquel tiempo, los jóvenes del 75, varios de los cuales fundaríamos el grupo La Sagrada Familia en 1977, nos reuníamos todos los sábados en un bar de la Plaza San Francisco. Vecino del barrio, Juan solía aparecerse a estos sabatinos encuentros casi siempre acompañado de José Cerna Bazán. Interesado en la obra de los poetas más jóvenes, escribió en Mundial de La Crónica una nota sobre la mancha del 75 a propósito de la salida de Melibea en 1976, una revista que antecedió la fundación de La Sagrada Familia. Y cuando esto ocurrió organizó en Variedades una encuesta en la que participamos casi todos los poetas novísmos de aquella hora. Lo mismo haría en 1982 inmediatamente después del reventón del Movimiento Kloaka, con la generación del 80 y en su página cultural de El Diario de Marka. Juan siempre fue consecuente con el lema Siga. Pero diferente que cierra su trabajo "Fragmentos del ensayo: Poesía Integral (4 motivos para una respuesta compulsiva)" inserto en las últimas páginas de Un par de vueltas por la Realidad.

LA EDITORIAL Ames se propuso a fines de los 70s la extraña empresa de editar poesía. Importantes libros salieron a la luz, entre ellos Vox Horrísona de Luis Hernández, a quien –tras su suicidio en 1977- Juan le dedicó un sentido homenaje en su sección de Variedades de La Crónica. Fue entonces bajo el sello de la Editorial Ames que se publicó Vida perpetua en 1978. La propuesta experimental del libro cayó en el vacío, cosa no infrecuente en Lima desde los días de la aparición de Trilce de César Vallejo. Solitariamente salió una reseña de Vida perpetua en el diario Correo de Lima con la firma de quien redacta este testimonio. Recuerdo que años antes (1975) Juan –indignado por la nula respuesta que provocara un texto de ese libro publicado en la revista El Uso de la palabra- le envió una carta y el poema a Octavio Paz, quien lúcido como siempre publicó ambos documentos en su muy prestigiosa revista Plural en México. Pero México no es el Perú, así que Ramírez Ruiz debió soportar estoicamente y seguro de su talento, el silencio casi absoluto que se cirnió sobre ese hito de la poesía peruana de la segunda mitad del siglo XX denominado Vida perpetua.

HACIA fines de 1980 quien escribe estas líneas –junto a la poeta Dalmacia Ruiz Rosas- decidimos integrarnos al Movimiento Hora Zero en su segunda fase, es decir aquella comenzada desde su reagrupación en 1977. Juan Ramírez Ruiz no había participado en dicha reagrupación y fue entonces que entre él y yo surgió una diferencia que nos separó durante un tiempo. Simplemente dejó de hablarme. Yo acepté su determinación. Cuando en setiembre de 1982 se produjo la fundación del Movimiento Kloaka, Juan se me acercó en el Wony para saludarme. Me dió un abrazo y me dijo: Ahora, sí.

DURANTE los años 90 volví a ver a Juan casi todos los días. Esta vez era en la bohemia de Quilca nocturna. Él era uno de los contertulios –infaltable- en las animadas mesas del Queirolo, Las Pancitas, Las Rejas, Don Lucho, China Sarita o simplemente caminando por las intrincadas calles del Cercado. Una gran solidaridad nos unía en esos días de blues. Una hermandad poética a prueba de balas. Así, hemos celebrado calurosamente la aparición de su tercer libro Las armas molidas (1996) escrito bajo la presión de la guerra interna del Perú y cuyo aporte central sería la reivindicación étnica de los explotados de la tierra. Así como la invención de un nuevo lenguaje con su grafía propia y sus símbolos particulares, mágicos, ancestrales. Esta obra constituye uno de los proyectos más avanzados de la nueva poesía en lengua castellana, a caballo entre el siglo XX y los años que vendrán, portadora de insospechada y extraordinaria irradiación.

HABLANDO estrictamente de la poesía de Juan Ramírez Ruiz, podemos decir que su evolución marca un tenso arco desde Un par de vueltas por la Realidad neta creación de la variante peruana del Conversacionalismo hispanoamericano, en la cual hablan todas las voces de la ciudad de Lima, esa lengua viva que modula su canción desde el espacio de los marginados y los explotados, como queda claro en textos fundamentales como "Irma Gutiérrez (Aún sucede)" o "El único amor posible entre una estudiante en la academia de decoración y artesanía y un poeta latinoamericano" -rotundas muestras de Poesía Integral- hasta la gran esperanza étnica que se configura en Las armas molidas como una avalancha revolucionaria que liberará a las masas en un futuro próximo, según la expresa solidaridad y certidumbre del poeta. Se trata de una poesía épica de nuevo signo, como queda claro en estos versos de impecable factura: "!Voz –otra vez pico de ave errante- / coge del mar –tú- gotas de agua = / letras cristalinas / y rompe con ellas el silencio de las dunas!".

MAESTRO de la poesía, paciente artesano de sus versos, cincel exquisito de una nueva sensibilidad, artifice consciente de la sombra de la muerte, el gran poeta Juan Ramírez Ruiz –a su modo- se inmoló por todos nosotros. Escogió el camino de la desaparición para ser consecuente con su opción radical frente al orden establecido y su permanencia en el núcleo vital de la creación y el arte. Así lo comprendí la última vez que estuve con él –julio del 2006- en una mesa del Queirolo un mediodía lleno de esa luz que él poseía. Hasta este instante conservo un papel donde me escribió su nombre y el de la calle donde vivía Azángaro –dice- con su redondeada letra del primero de la clase que él siempre fue en su colegio, ya sea en Chiclayo o en Lima. Porque Juan fue brillante, sencillamente un genio, el orgulloso genio que nuestra cultura sabe darnos de vez en cuando, aunque casi siempre tenga que morir para ser reconocido. Pero nosotros, que siempre supimos que él era lo máximo, mantendremos viva su leyenda, estudiaremos y disfrutaremos su obra, la difundiremos cada día, y así cumpliremos el mensaje que nos deja en una de las más hermosas líneas de Las armas molidas: "Vosotros radiquen por siempre en mi canción".

3 de julio de 2008, frente a Roberts Pool, New Jersey

Fuente: Zona de noticias

miércoles, julio 02, 2008

Carta abierta del poeta Jorge Pimentel, a los amigos de Hora Zero

Hace unos días, el movimiento Hora Zero fue objeto de uno de los más alevosos y viles ataques de los últimos años, que intentó en vano crear un paralelismo excluyente entre la obra horazeriana de Juan Ramírez Ruiz y el movimiento.

Mi amistad personal con Juan y la de Juan con los poetas de Hora Zero se mantuvo invariable por más de cuatro décadas, hasta los meses finales de su última permanencia en Lima. Prueba de ello es su autorización para incluir poemas suyos en la última antología sobre Hora Zero, editada en Venezuela en el 2000 (“Hora Zero, la última vanguardia latinoamericana de poesía”).

Al fallecer Juan, sus amigos de Hora Zero –antes que nadie- le rindieron un homenaje que fue filmado por nuestro amigo, el poeta Fernando Obregón. Los vídeos han sido visto por miles de personas y reproducidos en decenas de webs y blogs de todo el mundo.

Con Juan compartimos muchas cosas bellas, coincidimos y discrepamos. Una de nuestras coincidencias fue el repudio que nos provocaban las “viudas literarias” que siempre aparecían tras la muerte de un escritor. Seguramente, él estará sintiendo lo mismo al ver la repentina aparición de dos viudas negras que han empezado a lucrar con su memoria, pero además lanzando ataques contra el movimiento que él ayudó a crear.

Es patético además, que estas personas quieran desmerecer la obra genial de un poeta como Juan Ramírez Ruiz, como si el bar hubiese sido el motor de su creación, y es igualmente lamentable que quieran enlodar a un movimiento de inobjetable trascendencia literaria como Hora Zero.

Pero lo más cruel es el mensaje venenoso de ambas viudas a los poetas jóvenes: “si quieren ser poetas autodestrúyanse”. Y ocultan que Juan escribió “El júbilo”, uno de los mejores cantos a la vida de la literatura peruana.

No voy a hablar más sobre este tema. Ni voy a dar ninguna entrevista a publicaciones que ataquen gratuitamente a Hora Zero. Me reservo el derecho de contar la historia del movimiento en un libro que estoy trabajando desde hace algún tiempo.

Pero sí quiero expresar mi solidaridad personal con otro gran amigo mío y hermano, el poeta Tulio Mora, quien ha sido objeto de adjetivos infames y difamantes. Sé que a Tulio le preocupan poco estas cosas, él antes ha sido amenazado por malvados mayores que provienen de sectas terroristas, o de huestes montesinistas. Un adjetivo más de un oscuro personaje, es parte de la anécdota.

El movimiento Hora Zero está más vigente que nunca porque sus poetas y artistas están en plena madurez creativa. Prueba de su vigencia, son el anuncio de dos nuevos libros sobre Hora Zero que se preparan en España para este año y donde están incluidos poemas de nuestro hermano Juan Ramírez Ruiz.

Hora Zero, antes que nada, es un movimiento de poetas verdaderos que aman la vida. Esa fue nuestra ética y la seguirá siendo. Publicar grandes libros y seguir caminando, como decía Juan, llenos de júbilo y alegría.


Jorge Pimentel
Lima, 1 de julio 2008

lunes, junio 30, 2008

Martes 1 de julio / Inauguración de la exposición "Nuestro pueblo" Homenaje al Club Andahuaylas: Chambi, Chino Dominguez, Quintanilla, entre otros


Muestra artística en homenaje a Andahuaylas en la Casona

Celebran 50 años del Club Andahuaylas con una gran exposición artística interdisciplinaria con los más destacados exponentes de la pintura, escultura, fotografía y artesanía.

Con motivo de las Bodas de Oro de la fundación del Club Provincial Andahuaylas esta institución ha organizado una muestra colectiva e interdisciplinaria titulada Nuestro pueblo. Participarán renombrados artistas de todo el Perú. En pintura: Alberto Quintanilla, Etna Velarde, Bruno Portuguez, Alejandro Galindo y Rolfi Del Pozo. En fotografía: Carlos “Chino” Domínguez, Hugo Carrillo, Arturo Gutiérrez, Oscar Chambi, Dante Piaggio y Peruska Chambi. En artesanía: Guillermo Urquizo, Fidel Barrientos y Marcelino Guillén. Estos artistas forman parte de un proyecto del Club Andahuaylas que busca la implementación de un Museo de Artes Plásticas en esa ciudad.

La muestra se realizará en el Centro Cultural de San Marcos – La Casona (Av. Nicolás de Piérola 1222. Parque Universitario).

La inauguración se llevará a cabo el martes 1º de julio a las 6 p.m. Habrá un recital musical andahuaylino a cargo de la cantante soprano, Zuli Azurín, con Walter Humala en la guitarra y Emilio Morillo en la quena.

Se podrá visitar la exposición de lunes a viernes de 10 a.m. a 5 p.m. hasta el 1º de agosto. El ingreso es libre.

domingo, junio 29, 2008

Jerome Rothenberg

XXII feria del libro Tijuana 2004

Monja gitana (Anne Waldman, Estados Unidos)

Memoria del Festival Internacional de Poesía de Medellín. La poeta beat norteamericana Anne Waldman lee un texto ante la audiencia del IX Festival Internacional de Poesía de Medellín acerca de algunos momentos de nuestra conciencia sobre la existencia en que ella que enciende, se apaga; se ensancha y se cierra, muere y renace.
Anne Waldman es originaria de Milville, New Jersey (Estados Unidos), 1945. Ha participado activamente en la expansión del movimiento Beatnik, al que ha estado ligada en amistad activa con William Burroughs y Allen Ginsberg, con quien fundó la Escuela de Poesía Jack Kerouak», en Boulder, Colorado, que dirige. Ha ganado prestigio internacional como performer en Estados Unidos y Europa. Ha publicado 13 libros de poesía y ha participado en actividades conjuntas con músicos, compositores, artistas visuales y danzarines.

Charles Bernstein: What Makes a Poem a Poem?

From the 60-Second Lecture Series at the University of Pennsylvania, April 21, 2004.

¿César Vallejo ha muerto? Por Rodolfo Alonso

La Jornada semanal Domingo 22 de junio de 2008 Número 694

Como él mismo lo dijo, por anticipado, en un poema tan legítimamente memorable como visionario: "Piedra negra sobre una piedra blanca", falleció en París, pero sin aguacero, y no un jueves, sino un Viernes Santo. A las 9:20 horas del 15 de abril de 2008 se cumplieron setenta años de su muerte. Y, sin embargo, cuánta vida nos ha seguido dando. Mi descubrimiento personal, hondo e íntimo, de César Vallejo (1892-1938), fue para mí un acontecimiento extraordinario. No sólo porque me ocurrió en plena adolescencia –alrededor de los quince años–, sino también porque, no disponiendo en aquel entonces de ningún antecedente intelectual, literario o académico de ningún tipo, mi primera percepción de su enorme, profundísima poesía fue absolutamente inocente, sin posibilidad concreta de prevención o preconcepto alguno. Y también aislada, individual, como lo son todos los grandes descubrimientos primigenios. (¿Está de más reiterar aquí que algo muy similar me aconteció, casi contemporáneamente, con Roberto Arlt?)

Durante mucho tiempo intuí, sin haber reflexionado sobre el punto, que esa revelación conmocionante se debía a un fulmíneo contacto con la evidencia –en el sentido de Husserl: vivencia de la verdad– en que su uso de la palabra convertía a un poema. Había allí algo encarnado en lenguaje que iba más allá del lenguaje, humanísimo lenguaje humano. Y el sentimiento, bien de fondo, se contagiaba sin posibilidad alguna de retórica, latente en su palabra, viva. Que ello se diera entrañablemente vinculado con dos acontecimientos que también se me volvieron legendarios, siquiera en forma infusa, es decir la Guerra civil española, la lucha de aquellos humildes milicianos, los heroicos voluntarios que defendieron a la República, vivida como una personal mitología, y el hecho de que en su sangre se mezclaran –todavía de manera inconsciente para mí– lo ibérico y lo indígena, no dejaba de incluirse oscuramente en aquel impacto original.

De tal impronta nace acaso que, todavía hoy, me resulte a veces casi doloroso releer a Vallejo. Como si ese contacto desollado, visceral con una verdad insoslayable, con una hominidad ineludible que resulta entre otras cosas su poesía, no haya dejado nunca, así sea de modo irracional, de aludirme muy personalmente. Con los años, por supuesto, otros ingredientes se fueron añadiendo, y de eso me siento obligado a hablar ahora. Junto con aquella adolescencia fueron creciendo también las búsquedas de la propia identidad. Ser argentino, y por lo tanto latinoamericano, como lo soy por nacimiento, no dejó nunca de enhebrarse con mi condición de hijo de inmigrantes, lo que me unía por mi sangre también con otros mundos. Que, como bien dijo Paul Éluard: "Están en éste."

Y fue hace ya varios años, en ocasión de una amplia muestra itinerante organizada por el gobierno autonómico gallego, bajo el significativo título de Galicia en América, que otros elementos se agregaron a esta pequeña historia. Allí confirmé algo que sólo había atisbado antes como leyenda y que, como toda leyenda, no logró alcanzar nunca la suficiente precisión. La madre de César Vallejo se llamó María de los Santos Mendoza Gurrionero ("de pecho en pecho hacia la madre unánime"), y era hija del sacerdote gallego Joaquín de Mendoza y la india chimú Natividad Gurrionero. Pero no sólo eso. También su padre, Francisco de Paula Vallejo Benítez ("Mi padre, apenas,/ en la mañana pajarina, pone/ sus setentiocho años, sus setentiocho/ ramos de invierno a solear"), no sólo era hijo de otro sacerdote gallego, José Rufo Vallejo, sino que su propia madre también era otra india chimú, Justa Benítez.

Y aunque uno intente resistirse, no hay casi modo de evitarlo. César Vallejo nació en 1892 en una Compostela indoamericana, la peruanísima Santiago de Chuco. Y en su sangre conviven, se confunden, se unifican, por obra del amor o de la pasión que van más allá de toda inhibición, pero no de toda culpa, la morriña insoslayable del gallego trasplantado con la melancolía indeleble del indio sometido. Y los entresijos de la mitología católico-cristiana, ineludiblemente entrelazados con verdaderas, auténticas historias de amor, junto con todo lo que arrastra haber nacido de sangre indígena en el mismísimo meollo del Perú de los incas.

¿Es posible olvidar, hablando de estos temas, la insoslayable significación que tiene el hecho de que la paradigmática Rosalía de Castro, símbolo vivo pero también históricamente la iniciadora –con la aparición de sus Cantares gallegos – del resurgimiento cultural del idioma (y con él del pueblo) de Galicia, haya sido también hija natural de un sacerdote? Ese desacomodo existencial, social, incluso cultural, con sus impensadas perspectivas, ese pecado original –a la vez seductor y repelente, pero de cualquier manera marca de los dioses– ¿puede no ser vinculante, fundamental, inquietante? Y así se lo intente mantener oculto porque, dentro de uno, nada puede volverse más manifiesto que lo latente.

¿De dónde sale sino la "Dulce hebrea" de Los heraldos negros (1918) a la cual se le pide "Desclávame mis clavos oh nueva madre mía!"; de dónde la amada que se ha "crucificado sobre los dos maderos curvados de mi beso"? ¿O, incluso, "un viernesanto más dulce que ese beso"? Por supuesto que del lenguaje. (Pero no sólo del lenguaje.) De donde surgió también ese magnífico Trilce que, desde Trujillo, en 1922, agota de antemano muchas de las futuras experiencias de las vanguardias europeas. O aquel que a mí me parece el libro más hondo y tocante –y logrado– que haya producido la Guerra civil: España, aparta de mí este cáliz, mucho más que póstumo, y no por casualidad escrito por un hijo de América ("¡Niños del mundo, está la madre España con su vientre a cuestas!") Y alrededor del cual la misma agonía del poeta, casi encarnada en la lumbre del mito, vueltos uno solo, destino personal y momento histórico, se vuelve asimismo luminosa evidencia, verbo vivo. (Según otro poeta, su amigo Juan Larrea, las últimas palabras de Vallejo fueron: "Me voy a España." Refiriéndose, por supuesto, a la España republicana, que estaba desangrándose también –al mismo tiempo– en su "agonía mundial". En la Clínica Arago, donde falleció, los médicos no atinaban a explicar la verdadera causa de su muerte. Pero al año siguiente, 1939, al editarse por fin sus indelebles Poemas humanos, escritos probablemente entre 1930 y 1937, pudieron conocerse estas otras palabras tan suyas, no sólo premonitorias: "En suma, no poseo para expresar mi vida sino mi muerte."

¿De dónde salen, digo? De la lengua humana, empapada de vida y también fuente de vida, vida ella misma, instintiva y orgánica, cargada de los humus nutricios de la pequeña historia y de la gran historia, pero también de los instintos y los sueños, de las ansiedades y los deseos de los hombres. De un hombre capaz de ser, a la vez, él mismo y todo lo humano, lo más humano de lo humano, de ser único y general, al mismo tiempo, entre todos los hombres, junto a todos los hombres. La de César Vallejo no es una voz unánime, sino prójima, íntimamente próxima. (Qué otro, si no un gran poeta como él, podía habernos dejado por ejemplo esa sucinta clase –magistral–de economía política: "La cantidad enorme de dinero que cuesta el ser pobre.")

Me enorgullezco limpiamente de saber que el primer hombre que me hizo descubrirme latinoamericano llevó en sus venas la sangre de mis antepasados campesinos, y también la noble sangre de los primeros hijos de la América primera, la aborigen, la indígena. Como la lengua, como la vida, toda sangre es espléndidamente mestiza. Sólo la muerte es pura.

Sin olvidar tampoco algo esencial. ¿Me será permitido insistir, todavía, después de tantos años, con modesta firmeza, que no puedo dejar de percibir a César Vallejo como el más grande poeta de la lengua castellana, y hasta quizás no sólo en el siglo XX?

VALLEJO, CÉSAR
Por Rodolfo Alonso

Nadie estuvo más hondo
ni más cerca.
Nadie llegó tan lejos
más temprano.
Nadie fue más ninguno
y menos Nadie.

NUEVO NÚMERO DE ARQUITRAVE

Ya puede leer la nueva Arquitrave, dedicada a la poeta suicida colombiana María Mercedes Carranza. Este número incluye también poemas de Edgar Lee Masters, André Bretón y Amadeo Baptista, entre otros. En la edición virtual hay también artículos recientes sobre Los intelectuales mamertos, el escritor chino de moda o el centenario del nacimiento del autor de Grande Sertón: veredas, la mas bella novela de las Américas del siglo pasado. También puede leer una nota del director de la revista sobre J.M. Vargas Vila o una noticia sobre la propia revista. Le invitamos a recorrer el archivo, o la sección de artículos de nuestros colaboradores habituales.

Hay notas sobre sobre los tejemanejes editoriales y financieros del editor de poesía español Jesús Visor, la gloria que procuran las editoriales y la ficción o puede leer en sectores como Cattleya, dedicada a los poetas colombianos o la antología Ajuste de cuentas.

Testamentofuturo de Alan Mills


El joven poeta Luis Méndez Salinas comentará la obra Testamentofuturo, de Alan Mills. Lectura de los primeros poemas del autor de Síncopes. Está actividad es organizada por Libros Mínimos y Librería Sophos . Esta actividad servirá como actividad preparatoria para la participación del poeta Alan Mills en el Festival Internacional de Poesía de Medellín 2008, adonde viaja con el auspicio de la Dirección de las Artes del Ministerio de Cultura y Deportes de Guatemala.

Fecha: Miércoles, 02 de julio de 2008
Hora: 18:30 - 20:00
Ubicación: Frente a Hotel Camino Real
Calle: Avenida Reforma 13-89 Zona 10
Ciudad/Pueblo: Guatemala City, Guatemala

MIGRACIONES: Poesía, video, performance, música y fotografía


jueves, junio 26, 2008

El informe Recreo: Jueves, 26 de junio: Auditorio de Petro-Perú. 7 pm

miércoles, junio 25, 2008

ESCRITOR AMAZÓNICO RÓGER RUMRRILL PRESENTA LIBRO DE ENSAYOS EL JUEVES 26 EN EL CENTRO CULTURAL DE SAN MARCOS

“La Amazonía Peruana: la última renta estratégica del Perú en el siglo XXI o la Tierra Prometida” se titula el libro de ensayos del escritor amazónico Róger Rumrrill que será presentado en el Centro Cultural de la Universidad Nacional de San Marcos el próximo jueves 26 a las 7 de la noche.

El libro, que es auspiciado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Consejo Nacional del Ambiente (CONAM), reune el ensayo que da título al libro además de “Agro, coca y narcotráfico en el Perú”, “Los impactos de la economía global en la ecología amazónica y en la vida de los pueblos indígenas”, “Exoneraciones tributarias en la Amazonía, “Arte, Postmodernidad y el realismo mágico en la literatura amazónica del Perú” y “El otro sabor del Perú. El festín de la comida, los tragos afrodisíacos y los filtros de amor en la Amazonía”.

Róger Rumrrill es uno de los escritores más prolíficos nacidos en la Amazonía Peruana. Ha publicado más de una veintena de libros entre los cuales están los libros de narraciones “El venado sagrado”, “Vidas mágicas de tunchis y hechiceros”, “La Anaconda del Samiria”, así como los libros de crónicas y ensayos “Reportaje a la Amazonía”, “Los condenados de la Selva” y “Amazonía hoy, crónicas de emergencia”, entre otros.

Sobre la obra narrativa de Róger Rumrrill, el destacado crítico literario peruano Ricardo González Vigil ha escrito: “Si Izquierdo Ríos y Arturo Hernández encarnan lo mejor de la narrativa amazónica en el marco del regionalismo, Rumrrill, enlazado al César Calvo de las Tres mitades de Ino-Moxo y otros brujos de la Amazonía (1981), se yergue como lo más relevante del realismo maravilloso amazónico”.

A su vez el poeta y narrador peruano nacido también en la Amazonía, Jorge Nájar, ha opinado lo siguiente: “Róger Rumrrill (Iquitos, 1938) ha desplegado a lo largo de su vida una verdadera cruzada para salvar y difundir el legado ancestral de las culturas amazónicas: su casa. En ese eje se inscribe esta entrega que, a su vez, lo confirma como el escritor amazónico que más ha asediado la realidad en la que se hizo a la vida”.

lunes, junio 23, 2008

Tránsitos y Geografías. Encuentro de Poesía Brasil-México


Tránsitos y Geografías. Tránsitos entre las diferencias, geografías comunes que se generan en el poema. Este encuentro quiere ser un punto de diálogo entre los registros poéticos –complejos, caóticos, contemporáneos, distantes y cercanos al mismo tiempo– de dos naciones con largas tradiciones literarias. Tesituras distintas, paisajes del centro y de la periferia. La colección es tan caótica como nos fue posible. Exactamente por eso pensamos en esta selección de poetas y poéticas como en una muestra de artes visuales: paisajes urbanos, no tan urbanos, externos, internos, íntimos, abstractos. Colecciones de paisajes. Colecciones de voces que representan un pulso, pulso de dos naciones y de sus poetas que van de lo barrial hasta la experiencia hiperintelectual en el poema. Muestra de imágenes cuya mayor linealidad está en su dispersión y en su amplia variedad de aprehensión. Bienvenidos a Tránsitos y Geografías. Encuentro de Poesía Brasil-México.

PROGRAMA

Miércoles 25 de junio, 19:30 hrs.

Presentación de Caos Portátil. Poesía contemporánea del Brasil, lectura en voz de sus autores

Participan: Víctor Cabrera, Rodolfo Mata, Clarissa Della Nina, Rodrigo Castillo

Modera: Valquiria Wey
Lectura de poesía: Angélica Freitas, Sergio Cohn (Brasil)

Sede: Centro de Estudios Brasileños
Paseo de la Reforma 455, Col. Cuauhtémoc


Jueves 26 de junio, 19:00 hrs

De Capirinha y Tequila: Poesía del Brasil y de México
Lectura de poesía

Participan: Sergio Cohn, Angélica Freitas (Brasil), Luigi Amara, Mónica Nepote (México).

Presentación a cargo de Rodrigo Castillo

Sede: Casa Refugio Citlaltépetl
Citlaltépetl 25, Col. Condesa


Viernes 27 de junio, 19:30 hrs.

Tránsitos y Geografías: lectura de poetas brasileños y mexicanos

Primera mesa:
¿Hacia dónde se mueven la poesía brasileña y la poesía mexicana?

Participan:

Sergio Cohn (Brasil) y Daniel Téllez (México).

Modera: Sergio Loo.

Discusión abierta al público al final de la mesa.


Segunda mesa: 20:30 hrs.

Dos geografías, dos potencias: Lectura de poesía

Participan: Angélica Freitas, Sergio Cohn (Brasil), Juan Carlos Cano, Rocío Cerón, Minerva Reynosa, César Silva Márquez, Marisela Guerrero (México)


21:30-23:30 Cierre del encuentro, cóctel y música

Música a cargo de Bishop y Daesfunka

Sede: Centro de Estudios Brasileños
Paseo de la Reforma 455, Col. Cuauhtémoc

Organizan:

Ediciones El billar de Lucrecia / Embajada del Brasil en México / Centro de Estudios Brasileños

Sedes:

Centro de Estudios Brasileños
Paseo de la Reforma 455, Col. Cuauhtémoc
Tel. 5553.3183 / 5286.5456

Casa Refugio Citlaltépetl
Citlaltépetl 25, Col. Condesa
Tel. 5211.4446 / 5211.3264

Entrada gratuita a todas las actividades.

Informes sobre las actividades

Ediciones El billar de Lucrecia

NUEVO NÚMERO DE LA REVISTA TSÉ-TSÉ

Revista Tsé Tsé Nº 18 - 19
Ed. Tsé-Tsé
Buenos Aires, 2008
320 páginas
Formato 20 x 20 cm
$40

1. Juan Ramírez Ruiz 2-9. Diana Bellessi 10-25. Gerald Manley Hopkins Trad. Román Antopololky y Mirta Rosenberg 26-37. Entrevista José Morales Saravia por Paul Guillén 38-45. James Lughlin Trad. Leonardo Rodríguez y Daniel Pérez 45-54. Dolores Etchecopar Antología personal 55-57. Patricia Nolan Trad. Eduardo Williams Pissaro 58-100. Siete poetas de lengua alemana 101-110. Juan Batalla 111-312 Gastón Fernández por José Ingnacio Padilla, Reynaldo Jiménez, Américo Ferrari, Octavio Armand, Pedro Favaron, Renato Gómez, Carlos Riccardo, Carlos Estela.
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Juan Ramírez Ruiz en el Rastro de San Francisco


Juan Ramírez Ruíz en el Rastro de San Francisco
(Lunes 23 de junio, a las 7 pm)

La revista de poesía Sol & Niebla invita al público de Lima a la presentación de su edición N* 4, que dedica un homenaje al poeta Juan Ramírez Ruíz -uno de los autores fundamentales de la Generación del 70-, al cumplirse en el presente mes de junio el primer año de su fallecimiento.

El acto se realizará el lunes 23, a partir de las 7 de la noche, en el N* 262 del jirón Ancash, a 20 metros del antiguo bar Cordano, rumbo a la plazuela San Francisco. Se ha escogido este lugar porque formó parte del circuito cotidiano del poeta que por 30 años vivió en el N* 444 del jirón Ancash, punto de encuentro de muchos de sus amigos.

El homenaje a Juan Ramírez Ruíz estará a cargo de los poetas Juan Carlos Lázaro –director de Sol & Niebla-, Armando Arteaga, Patricia del Valle, Bernardo Rafael Alvarez, Juan Cristóbal y Oscar Málaga.

Juan Ramírez Ruíz, que nació en Chiclayo en 1946 y murió en Trujillo en 2007, fue autor de tres colecciones de poesía: Un par de vueltas por la realidad, Vida perpetua y Las armas molidas. Un mes antes de su muerte declaró que tenía inéditos nueve libros de poemas, los cuales no han sido hallados hasta la fecha.

Lima, junio de 2008
Sol & Niebla